Llegué a mi departamento. Puse música y encendí un cigarro. Me lo fumé en la ventana, teniendo la ciudad y la calma, la, casi, plenitud en mis manos y en mi piel. Me lo terminé y sonreí. Lavé mis manos (odio el olor a cigarro en mis manos) Me miré en el espejo, mis ojos profundos, me detuvé en las cejas, merecen un poco más de tiempo esas cejas, son expresivas. Repasé mi rostro. Volví a detenerme, en mis labios, lucen suaves y carnosos. Lindos. Volví a mirarme y sonreí.
Cambié la música. Tomé una servilleta y un lápiz y escribí una lista. Es una lista extraña.
Es una lista de nombres. De marcas, de recuerdos, de momentos, de experiencias. De pensamientos, de suspiros, lágrimas, gritos, promesas, sonrisas, de sabores, de latidos, de fuegos, de canciones. Pero no, es una lista de veintidós (30) nombres.
Volví a sonreír.
Al dorso de la servilleta escribí esta historia. Canté casi en un grito "to say to you, till' the end of time & I will love you, baby, always". Sonreí y dije, tengo que ir a Bon Jovi, TENGO QUE.
¿Se dieron cuenta todas las veces que sonreí? Y es que, qué más le puedo pedir a la vida. Esto es perfecto. En este momento que escribo en la servilleta soy feliz. Y es un momento. Tengo veintitrés años y ahora me voy a limpiar la boca con esta servilleta.
Gracias.
Cambié la música. Tomé una servilleta y un lápiz y escribí una lista. Es una lista extraña.
Es una lista de nombres. De marcas, de recuerdos, de momentos, de experiencias. De pensamientos, de suspiros, lágrimas, gritos, promesas, sonrisas, de sabores, de latidos, de fuegos, de canciones. Pero no, es una lista de veintidós (30) nombres.
Volví a sonreír.
Al dorso de la servilleta escribí esta historia. Canté casi en un grito "to say to you, till' the end of time & I will love you, baby, always". Sonreí y dije, tengo que ir a Bon Jovi, TENGO QUE.
¿Se dieron cuenta todas las veces que sonreí? Y es que, qué más le puedo pedir a la vida. Esto es perfecto. En este momento que escribo en la servilleta soy feliz. Y es un momento. Tengo veintitrés años y ahora me voy a limpiar la boca con esta servilleta.
Gracias.
Etiquetas: aprendo, diario de vida, gentes, guapa, hojas, música
Nuevamente saludo atrasadamente.
Y es que cómo va la vida, apenas recuerdo que tengo que moverme. Y ya son tres años desde que decidí escribir aquí, ya van más de tres años de hablandísticamente. Recuerdo que alguien me dijo una vez que me había chingado la url, y es verdad. Pero al menos no se parece ni un ápice a cualquier nombre.
No estoy emocionada, supongo que si el blog no fuera una cosa inanimada, no lo estaría tampoco.
Lo que me alegra es que cada vez que recuerdo un año más del blog, es que se acerca el fin del año. Y es lo único que anhelo drámaticamente ahora.
Mi cumpleaños fue más o menos así. Hablandito sabe adaptarse mejor que yo a la vida: salud por eso, y feliz cumpleaños por eso!
Y es que cómo va la vida, apenas recuerdo que tengo que moverme. Y ya son tres años desde que decidí escribir aquí, ya van más de tres años de hablandísticamente. Recuerdo que alguien me dijo una vez que me había chingado la url, y es verdad. Pero al menos no se parece ni un ápice a cualquier nombre.
No estoy emocionada, supongo que si el blog no fuera una cosa inanimada, no lo estaría tampoco.
Lo que me alegra es que cada vez que recuerdo un año más del blog, es que se acerca el fin del año. Y es lo único que anhelo drámaticamente ahora.
Mi cumpleaños fue más o menos así. Hablandito sabe adaptarse mejor que yo a la vida: salud por eso, y feliz cumpleaños por eso!
Etiquetas: cumpleaños, diario de vida, hojas
El jueves tuve un sueño extraño.
No es un sueño que quiera contar, es un trazo que ha dibujado una chica nueva, descubrí muchos sentimientos, muchas sensaciones que no conocía en mi cuerpo: amor intenso, pasión infinita, miedo, dolor de muerte.
Nunca había definido la forma de mi corazón hasta esa noche, y me convencí que el amor es el motor de todo. Romántica no quiero ser, pero qué bonito.
No es un sueño que quiera contar, es un trazo que ha dibujado una chica nueva, descubrí muchos sentimientos, muchas sensaciones que no conocía en mi cuerpo: amor intenso, pasión infinita, miedo, dolor de muerte.
Nunca había definido la forma de mi corazón hasta esa noche, y me convencí que el amor es el motor de todo. Romántica no quiero ser, pero qué bonito.
Etiquetas: amor, diario de vida, hojas, sueños
Estoy tan contenta. Durante mucho tiempo he estado pensando en qué hacer para retomar mi vieja lectura, rápida, creativa, estimulante y así recuperar por fin mi inspiración para escribir. En todo este tiempo no he encontrado tal cosa, no he logrado sentirme conforme con mis textos y mi vida sigue adelante, sucediendo una serie de eventos que me impresionan por su calidad literaria, que me emociona comenzar a escribir en mi almohada, en mis manos, en los ojos de otra persona, pero cuando ya por fin quiero llevarlos a mi papel virtual, pierdo todo aquello como si no quisieran verse expuestos. Claro, esta es la enésima vez que me cuestiono si tener un blog se trata de hablar de uno mismo o de las cosas que le gusta, o de cualquier maldita putada, pues bien, el asunto es completamente libre. No en todas partes es así, pero algo aún queda de democracia en Chile, por lo que la diversidad de temas de los blogs es infinita.
Yo no sé.
Pero me cuesta dar giros. Alguna vez cuando escribí me dijeron y trataron como una estrella, ese lector vióme con ojos de astronauta, con la necesidad innata de querer alcanzar el astro. Claro que me sentía halagada, con más ganas que nunca de escribir, de escribir y satisfacerlo, hasta que ya no me satisfizo a mí: me convertí en una escribidora.
Ahora lo comprendo, tras llevar tiempo dando vueltas en muchas letras y en muchas búsquedas de libros (he navegado como nunca tras la ruta de libros, he leído incansablemente blogs ajenos de personas que nunca conoceré, que si me resulta una reflexión profunda le doy las gracias por su trabajo; y me he detenido frente a muchas vitrinas de librerías y he paseado mucho de la mano por San Diego) para encontrar a ese astronauta que quiera alcanzarme. Escribí, sí, escribí mucho pero nada que me hiciera orgullo; y algo cierto de la literatura es que un buen libro toma años escribirlo, entonces sí eres escritor. No es mi pretensión, por cierto, porque en esta vida nueva que me pide adaptaciones, no existe el espacio para prepararme como debe ser en este arte maravilloso de las letras. Pero si de alguna forma no me afano en ello, perderé mi cabeza: es por eso que tengo este blog (gran explicación, eh).
Toda mi vida ha sido accidentalmente vinculada a la literatura, en ocasiones de manera más intensa y en otras no tanto; mi destino célebre está enmarcado en ella, y lo confieso, no quiero pasar por “esta vida” sin gloria. Quizá José Miguel Varas, premio Nacional de Literatura 2006, tenía razón, en aquella estación de metro en la sala – no accidentalmente- llamada Pablo Neruda, dando una entrevista para una radio con preguntas de gente letrada, o aficionados como yo, en la que tuve que esperar el fin de la parafernalia para acercarme y preguntarle con dulces diecinueve años, por qué escribía y me contestara: a uno le gusta ser reconocido, le gusta que la gente sepa quién es. No era lo que esperaba de un premio Nacional de Literatura, pero vamos que Chile es medio rancio para elegir esas cosas, y además tiene razón.
Pero me cuesta dar giros. Alguna vez cuando escribí me dijeron y trataron como una estrella, ese lector vióme con ojos de astronauta, con la necesidad innata de querer alcanzar el astro. Claro que me sentía halagada, con más ganas que nunca de escribir, de escribir y satisfacerlo, hasta que ya no me satisfizo a mí: me convertí en una escribidora.
Ahora lo comprendo, tras llevar tiempo dando vueltas en muchas letras y en muchas búsquedas de libros (he navegado como nunca tras la ruta de libros, he leído incansablemente blogs ajenos de personas que nunca conoceré, que si me resulta una reflexión profunda le doy las gracias por su trabajo; y me he detenido frente a muchas vitrinas de librerías y he paseado mucho de la mano por San Diego) para encontrar a ese astronauta que quiera alcanzarme. Escribí, sí, escribí mucho pero nada que me hiciera orgullo; y algo cierto de la literatura es que un buen libro toma años escribirlo, entonces sí eres escritor. No es mi pretensión, por cierto, porque en esta vida nueva que me pide adaptaciones, no existe el espacio para prepararme como debe ser en este arte maravilloso de las letras. Pero si de alguna forma no me afano en ello, perderé mi cabeza: es por eso que tengo este blog (gran explicación, eh).
Toda mi vida ha sido accidentalmente vinculada a la literatura, en ocasiones de manera más intensa y en otras no tanto; mi destino célebre está enmarcado en ella, y lo confieso, no quiero pasar por “esta vida” sin gloria. Quizá José Miguel Varas, premio Nacional de Literatura 2006, tenía razón, en aquella estación de metro en la sala – no accidentalmente- llamada Pablo Neruda, dando una entrevista para una radio con preguntas de gente letrada, o aficionados como yo, en la que tuve que esperar el fin de la parafernalia para acercarme y preguntarle con dulces diecinueve años, por qué escribía y me contestara: a uno le gusta ser reconocido, le gusta que la gente sepa quién es. No era lo que esperaba de un premio Nacional de Literatura, pero vamos que Chile es medio rancio para elegir esas cosas, y además tiene razón.
porque estuve jugando contigo :$
Etiquetas: diario de vida, hojas
El otoño se ha llevado casi todas las hojas del árbol que intenta crecer fuera de mi casa pese a lo duro de las condiciones, debe envidiar fervientemente al naranjo y al naranjo mandarín que están en el jardín que han crecido raudos y fuertes y han traído frutas verdaderamente exquisitas.
Pensar que ese árbol tiene años ahí y aún no es fuerte, pareciera estar seco. Cada mañana cuando salgo camino a la oficina, miro las hojas esparcidas por toda la entrada, son hojas grandes, marrones, húmedas. Y claro, me cago de frío. Y pienso en el pobre árbol.
Y en la pobre de mí.
Yo que odio devotamente cada día tener que levantarme a pelear otra vez, yo que respiro profundamente y se me enfría el alma, yo que no espero y me decepciono igualmente. Yo que crecí y que espero de la vida más de eso. Yo que defraudada y desinteresada de sentimientos me comencé a inundar de algo casi nuevo, por su forma. Iba caminando y se cruzó, se puso a mi lado y me dijo hola. Y hoy me acompaña de la mano por la vida. Hoy sin afán de ventilar, porque lo que más quiero es protegerlo, declaro una sensación de tranquilidad y un sentimiento profundo por este maravilloso hombre, que está permitiéndome crecer.
A veces cuando miro las hojas que están desparramadas, pienso en él, pienso en el otoño y en el frío. En las noches despejadas, en las lunas que he visto a su lado. A veces pienso egoístamente en mí y en que a ratos quiero nada. Pero es mirar esa sonrisa y olvidarme que existo, que soy. Es dejar de ver el fango por todos lados, es estar en ese mundo, es ser feliz. Quizá el árbol es feliz en su mundo inerte, por eso deja caer con delicadeza sus hojas, para vestirse con un verde vestido otra vez en primavera, cuando vuelva a ver sonreír el sol.
(Ciertamente, siendo estupido serás feliz...)
Pensar que ese árbol tiene años ahí y aún no es fuerte, pareciera estar seco. Cada mañana cuando salgo camino a la oficina, miro las hojas esparcidas por toda la entrada, son hojas grandes, marrones, húmedas. Y claro, me cago de frío. Y pienso en el pobre árbol.
Y en la pobre de mí.
Yo que odio devotamente cada día tener que levantarme a pelear otra vez, yo que respiro profundamente y se me enfría el alma, yo que no espero y me decepciono igualmente. Yo que crecí y que espero de la vida más de eso. Yo que defraudada y desinteresada de sentimientos me comencé a inundar de algo casi nuevo, por su forma. Iba caminando y se cruzó, se puso a mi lado y me dijo hola. Y hoy me acompaña de la mano por la vida. Hoy sin afán de ventilar, porque lo que más quiero es protegerlo, declaro una sensación de tranquilidad y un sentimiento profundo por este maravilloso hombre, que está permitiéndome crecer.
A veces cuando miro las hojas que están desparramadas, pienso en él, pienso en el otoño y en el frío. En las noches despejadas, en las lunas que he visto a su lado. A veces pienso egoístamente en mí y en que a ratos quiero nada. Pero es mirar esa sonrisa y olvidarme que existo, que soy. Es dejar de ver el fango por todos lados, es estar en ese mundo, es ser feliz. Quizá el árbol es feliz en su mundo inerte, por eso deja caer con delicadeza sus hojas, para vestirse con un verde vestido otra vez en primavera, cuando vuelva a ver sonreír el sol.
Etiquetas: árbol, diario de vida, fango, hojas, naranjas, verde
Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan las que suben y bajan... me prosterno ante ellas...las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras...las inesperadas... las que glotonamente se esperan, se escuchan hasta que de pronto caen... vocablos amados brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras...son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema...las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... las dejo cmo estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... todo está en la palabra... una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció... tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigar de patria, de tanto ser raíces... son antiquísimas y recientísimas...viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada...
Y yo recuerdo aquellos días del liceo con nostalgia... cuando decía que todo lo que quería era salir y que nada me haría extrañar ni siquiera un poquitito esas aulas bulliciosas o aquellas cómodas sillas y mesas en donde muchas veces dormí una larga y tendida siesta, ahora no se puede, por más que quiero no hay caso... me resisto a aceptarlo, pero EXTRAÑO EL COLEGIO!!! Daría una que otra cosa valiosa por regresar a enterrarme en esos cuadernos de Historia, a estudiar conceptos de Lenguaje o a copiar las asquerosas fórmulas de Matématica, o hacer torpedos para las clases de Contabilidad, añoro volver a mandar un pelotazo de Voley a alguien, contemplar de lejos la fornida espalda del Gianni, almorzar en los pasillos, el terrible bronceado de las calcetas, pero por sobretodo extraño desmesuradamente mi jumper!!!
Estar aquí hace este recuerdo aún más imperioso...
Saber que eso definitivamente, ya no volverá, que ahí se quedó y que murió...cuesta aceptarlo...
Al principio eres feliz: VIVA!!!! ya no más pruebas, ya no más levantarse temprano, ya no más soportar injusticias, al fin...LIBERTAD!!!!!!!! Pero, en verdad eso es libertad???
Cuando te enfrentas al verdadero mundo que no es siquiera un poquito parecido al tranquilo espacio del colegio, comienzas a valorar esas cosas, ya lo sé, todos te lo dijeron y no te importó y es que a veces como en todo orden de cosas, el colegio aburre, pero aburre mucho más tener que rendir cuentas, llegar a una hora porque tienes que llegar a esa hora, no poder dormir cuando quieres dormir, no poder comer cuando quieres comer, sacar fuerzas de donde ya no te quedan para responder frente a la exigencia... en el colegio muchas veces no diste una prueba, no llevaste el trabajo, no hiciste la tarea pero seguiste en el colegio... aquí la historia no se escribe así,,, sin embargo el colegio es hoy un recuerdo lejano, imposible de traer desde el pretérito a estos fugaces días en que las responsabilidades salen por mil... esto no es más que mi pequeña protesta y disculpas públicas a todas aquellas personas que me dijeron que debía aprovechar esos momentos gloriosos en el colegio y no hice más que desperdiciar... porque muchas ocasiones tanto me calenté la cabeza que al final no dormí, ni comí, y seguí haciendo la tarea... en lugar de lo contrario, hoy es cuando realmente apareces en este mundo difícil, ajeno, impactante pero que te forja a madurar y comenzar a realmente dibujar los primeros trazos de lo que será la pintura, el cuadro de tu vida...
APROVECHAD TODOS AQUELLOS MOMENTOS E INSTANTES QUE TE HACEN VER EL COLEGIO COMO UN PEQUEÑO PARAÍSO TERRENAL...
Estar aquí hace este recuerdo aún más imperioso...
Saber que eso definitivamente, ya no volverá, que ahí se quedó y que murió...cuesta aceptarlo...
Al principio eres feliz: VIVA!!!! ya no más pruebas, ya no más levantarse temprano, ya no más soportar injusticias, al fin...LIBERTAD!!!!!!!! Pero, en verdad eso es libertad???
Cuando te enfrentas al verdadero mundo que no es siquiera un poquito parecido al tranquilo espacio del colegio, comienzas a valorar esas cosas, ya lo sé, todos te lo dijeron y no te importó y es que a veces como en todo orden de cosas, el colegio aburre, pero aburre mucho más tener que rendir cuentas, llegar a una hora porque tienes que llegar a esa hora, no poder dormir cuando quieres dormir, no poder comer cuando quieres comer, sacar fuerzas de donde ya no te quedan para responder frente a la exigencia... en el colegio muchas veces no diste una prueba, no llevaste el trabajo, no hiciste la tarea pero seguiste en el colegio... aquí la historia no se escribe así,,, sin embargo el colegio es hoy un recuerdo lejano, imposible de traer desde el pretérito a estos fugaces días en que las responsabilidades salen por mil... esto no es más que mi pequeña protesta y disculpas públicas a todas aquellas personas que me dijeron que debía aprovechar esos momentos gloriosos en el colegio y no hice más que desperdiciar... porque muchas ocasiones tanto me calenté la cabeza que al final no dormí, ni comí, y seguí haciendo la tarea... en lugar de lo contrario, hoy es cuando realmente apareces en este mundo difícil, ajeno, impactante pero que te forja a madurar y comenzar a realmente dibujar los primeros trazos de lo que será la pintura, el cuadro de tu vida...
APROVECHAD TODOS AQUELLOS MOMENTOS E INSTANTES QUE TE HACEN VER EL COLEGIO COMO UN PEQUEÑO PARAÍSO TERRENAL...
Etiquetas: diario de vida, hojas, jumper, luces, vestido


