Quise hacer una nota de mierda así onda pie de página para explicar lo rosa del blog. Primero es rosa y no rosado, el rosado así como diciendo entre dientes llosadoh, es altamente gay. Lo otro es que valgo hongo diseñando, que sin cuea me acuerdo qué partes hay que modificarle al k2 que es el código original que uso y desmantelo y medio descuartizo en verdad desde que conocí a Pauly. Y en verdad lo único que hago es guiarme por el puto header y de ahí pa bajo, en base a sus mierdas de colores saco lo demás que cuesta un kilo si no se tiene photoshop instalado. Lo otro es que uso (y creo que es mi craso error y la razón por la que la hueá nunca queda bien validada) un editor de html que es ultra arcaico, y no le diré cuál porque aún me tengo estima. Soy pésima diseñando, se lo atribuyo a que siento que es una cosa más de número y código que de diseño propiamente tal, y yo no manejo otro código que el español, algo de inglés y las buenas chuchás que ya apreció inherentes a mí.
Ya. Lo otro es que me medio obsesioné con el Manuel Rodríguez y que además no me quedan los veintiuno. Por eso el rosa y porque en verdad no sé, ya?
Ya. Lo otro es que me medio obsesioné con el Manuel Rodríguez y que además no me quedan los veintiuno. Por eso el rosa y porque en verdad no sé, ya?
Etiquetas: inspiración, manuel rodríguez, pie de página
A tan poco de tanto me siento austera y caprichosa. No quiero usar más el Word porque me arrebata de oficinismos, me sienta mejor el bloc de notas y sus extensiones de te equis té y mi carpeta con forma de bloc de periodista, titulada te equis té. Es que ese te equis té, si sí, me acuerdo, pero no lo anoté así, tenía nombre de diario de vida, Escolástica, Florentina, Logan (me gusta ese nombre de ese mutante). Me daba la impresión de estar escribiendo en el papel, porque tenía esos cochinos espirales mentales y la fuente más fea y carente de estilo de todas, ni siquiera había una curva en sus formas. Tenía uno igual en la vida real de marca colon, con los sucios espirales de alambre, y sus hojas casi de roneo con cuadritos de cinco mm. Y le rayaba una hoja y escribía garabatos. Y me parecía a ratos tener algo brillante que garabatear, pero no: eran simplemente mis ganas perversas de echarme en cara que yo fui buena en eso alguna vez. Cuando no era linda, ni tenía curvas que embelesan a algunos y una serie de mitos en torno a mi persona que me perturban. Cuando arrastraba de un cordón de mi zapatilla izquierda mi flamante virginidad.
Etiquetas: confesiones, surrealismo español, txt
Es impensado en mi pobre vida veinteañera querer hacerme asidua visita del centro médico de la esquina de la oficina. Pero la vida ésta se está llenando de cambios y yo no siento haber cambiado. Eso me da un miedo atroz, sobretodo porque sí, ok, sólo tengo veintiún años, pero actualmente los años pasan rapidísimo y además, los siento. Siento que me estoy metiendo en un disfraz donde no quepo y me desespero. Mi mamá me decía cuando el otro día dormí con ella y vimos un documental en el once sobre unos abuelos, que sí, eso pasaba, que uno se iba haciendo viejo, pero que sentía que no había cambiado nada y que era la misma persona de siempre. Yo la escuché como de costumbre, ya no me da como para preguntarle cosas a ella, como cuando chica, pero padentromente me pregunté cuál es la persona de siempre. ¿Una niña? ¿Una chiquilla? ¿Una mujer?
Pensé en que una se queda pegada en alguna parte de la vida y aunque el cuerpo cambia, una ya no cambia, sino que se adapta a las nuevas adquisiciones de la vida. Adquirimos conocimientos, educación, pareja, amigos, compañeros de trabajo (por desgracia estos no se escojen), compañeros de colegio, liceo, preu, universidad, adquirimos hijos, trabajo y al final una historia.
Hoy me haré un exámen de sangre. El resultado me convertirá en visita asidua o relativamente esporádica, según corresponda del centro médico. Y añadiré un numerado más de adquisiciones en mi mortal paso por aquí.
Pensé en que una se queda pegada en alguna parte de la vida y aunque el cuerpo cambia, una ya no cambia, sino que se adapta a las nuevas adquisiciones de la vida. Adquirimos conocimientos, educación, pareja, amigos, compañeros de trabajo (por desgracia estos no se escojen), compañeros de colegio, liceo, preu, universidad, adquirimos hijos, trabajo y al final una historia.
Hoy me haré un exámen de sangre. El resultado me convertirá en visita asidua o relativamente esporádica, según corresponda del centro médico. Y añadiré un numerado más de adquisiciones en mi mortal paso por aquí.
Etiquetas: aprendo, cambios, diario de vida, vestido
