Mujercita.


about way to fall in love.

Hay momentos que no te dejan volver.
Momentos en los que sin tener un espejo alguien habla de tu reflejo. Alguien bueno, excepcionalmente bueno, te dice quién eres hablando de sí. Y al no sentirte expresado, ves tu verdadero reflejo. Cuando suceda levántate y no lo mires a los ojos. Si lo haces, te vas a enamorar.

Etiquetas: , ,

sobre repetir cosas.

No dejo de preguntarme qué sentido tiene darle vueltas a una noche en mi cabeza esperando que se repita si no va a pasar. Y qué sentido tiene seguir apostando las últimas fichas a un tragamonedas que no va a ganar.
Así van estos días. Soy una mina paciente, pero estas últimas palabras que nos dijimos dan para agotar la paciencia de cualquiera, si un cabro muy bueno y muy sabio alguna vez me lo dijo: en esto del amor, se trata de vivir y sentirlo, en cuanto lo piensas se va todo a la cresta.
No, no fue como la foto, pero casi. Fue perfecto. La noche fue perfecta. Lo que tomamos fue perfecto, dónde estuvimos fue perfecto, cuando nos besamos fue perfecto. El beso fue increíble. Y todo lo de después fue perfecto. Lo recuerdo y siento sus manos en mi rostro y su respiración, su voz calma y segura, pese a su breve edad.

Ay, cresta. No puedo olvidar ese día. No puedo olvidar que al día siguiente, lo extrañé y los siguientes también. Pero tampoco puedo olvidar que el miedo a decirle lo qué me pasa con él es el que no me deja ser, miedo a que no sintiera lo mismo. Miedo y orgullo en realidad. Y no creo estar loca por él, pero sí sé que no puedo sacármelo de la cabeza.
Y aunque conozco todas las palabras, yo no sé cómo pedirle lo que quiero de verdad.
Supongo que llegará el momento en que hable porque no pueda seguir callada.

Etiquetas: , ,

Historia de un sueño

El jueves tuve un sueño extraño.
No es un sueño que quiera contar, es un trazo que ha dibujado una chica nueva, descubrí muchos sentimientos, muchas sensaciones que no conocía en mi cuerpo: amor intenso, pasión infinita, miedo, dolor de muerte.
Nunca había definido la forma de mi corazón hasta esa noche, y me convencí que el amor es el motor de todo. Romántica no quiero ser, pero qué bonito.


Etiquetas: , , ,

Así vino.

Lo cierto es que cuando lo conocí y me miró con descaro me limité a pensar en que era otro más de esos que me mira con ganas de querer hablarme yo no sé por qué si en verdad mi mejor rostro de amigos dice vete al diablo, supongo que atrajo mi atención sólo porque al pasar fue imposible no evidenciar sus pasos y su sonrisa perseverante. Harta rabia me dio que llegarán, sí llegaran, porque eran varios. Eran tres. Y yo no sé cómo, un día él fue a buscar unas impresiones a la impresora, sí a la cien, diez, ciento ocho, veinte, veintiocho, y se quedó ahí erguido, alto, indiferente compaginando sus hojas. Y yo por el otro lado contemplando el ancho, grosor y todas esas medidas de su perfecta espalda. Ay, no, qué lindo, de dónde salió esto. Salió de ahí pues. Ay, no, de ahí. De ese ahí que queda de junto, casi inmediatamente al lado mío. Y eso bastó para comenzar a fantasear con él.
Claro que pensé que tenía treinta seis, que estaba casado y que debía ser hermoso debajo de esa camisa y corbata. Claro que pensé que jamás se fijaría en mí porque yo soy como de esas niñas que él no se fija porque se fijan mucho en ellos, pero a la vez no se fijan nada. Claro que pensé en que cuando se sonríe bastaría con ponerle un poco de gloss en esos labios para que luciera like a príncipe encantador, y claro que pensé en que era inalcanzable y por eso era mi príncipe azul, porque una nunca tiene a su príncipe azul.
Qué hombre en verdad, qué sujeto.
Claro que pensé como si tuviera quince, y claro que no hice nada de lo mucho que pensé porque nadie quiere estropear los mínimos, limitados y breves acercamientos con su posible príncipe encantador.
Qué fuerte.
Entonces, un día yo soñé con mi cita ideal con él, histérica, alucinada ilustré: un helado. Que nos tomamos un helado, y conversamos y no sé, nos tomamos un helado. Y me dice que me quiere y me pide pololeo porque en verdad lo nuestro es estar juntos, y el helado es de chocolate o al menos tiene algo de chocolate.
Confieso que cuando vi su espalda, yo vi más que eso; me pone ansiosa tener sueños con extraños.

Etiquetas: , , ,

poema

Ya no se encantaran mis ojos en tus ojos
Ya no se endulzará junto a ti mi dolor
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
Y hacia donde camines llevarás mi dolor
Fuí tuya, fuiste mío. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fuí tuya, fuiste mío. Tú serás de la que te ame,
de la que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste, pero siempre estoy
triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

Etiquetas: ,


La Feña ♥