Mujercita.


Gracias Bielsa, los chilenos jamás te olvidarán.

Rabia. Puta que tengo rabia, tanta, que tuve que ponerme a escribir. Imagínese.
Hoy Bielsa habló para decir que se iba y más que eso para decir por qué. Y aunque la manga de machistas de mierda que rodea mi vida salga con el discurso sobre qué sabemos nosotras, las mujeres, de fútbol, le voy a decir una cosa; me gusta el Barcelona y no me gusta el Barcelona FC ganador de los tiempos modernos, sino ese Barcelona del dos mil tres, dos mil cuatro que no era precisamente el mejor equipo del mundo. Probablemente sepa un ápice de estrategia, de dos cuatro, tres; yo lo que sé es que esas once almas salen a ganar porque son un EQUIPO, el fiel reflejo de una mano lava a la otra y las dos lavan la cara. Pese a las cátedras que da generalmente el Barça en el fútbol, créame el equipo no está exento de las mafias de mierda que lucran con el deporte más lindo de todos; me ha tocado ver cómo sus dirigentes han hecho pedazo al club con sus robos al punto que el Barcelona incluso tuvo que tener sponsor en su camiseta. Eso mismo es lo que pasó con Bielsa y las repulsivas ratas que dirigen el fútbol, acá en Chile. Todo esto que he dicho, usted ya lo sabe, yo sé, entonces qué es lo que quiero decir, que descubrí la rueda de nuevo? No.
Me mamé mucho tiempo a un periodista de mierda en twitter malogrando a don Marcelo, aguanté a mucha gente que se denominaba eminencia en el fútbol, hasta viejas que su máxima cercanía con el fútbol es aguantarle el tufo al marido cuando vuelve de la pichanga dominical diciendo “me tiene chata Bielsa que quiere que todos los chilenos lo estén rogando” claro, otra de los cientos de incultos que se tragan lo que dicen los noticiarios callampas y que se jura que sabe.

Bueno quizá yo tampoco sepa mucho, pero sí sé algo: el maltrato de jefes sin liderazgo a sus subalternos. Me ha tocado vivirlo en carne propia por seis largos meses. No es que crea que esa sea la gran razón de esto, hay un montón de cosas además que aclaró, pero no puedo quedarme indiferente frente a la inmensa dignidad, honor y entereza de ese hombre al decir el por qué se iba, en un país que está acostumbrado a chaquetear, a validarse cagando al compañero, a fomentar envidias, a un individualismo inconciente, a no saber cómo se trabaja en equipo para lograr objetivos, a mirar a la gente en menos porque no tiene un cartón, cuando hay gente que sin tenerlo posee muchos más conocimientos que alguien que se compró el título, o que lo sacó con un cuatro, mediocres. Eso es lo que son, un montón de mediocridad. No me extraña, claro que no. Pero ese hombre se sentó y como muchas veces dio lección de dignidad, honor, de cómo hacer bien las cosas y derechamente, sin subterfugios hediondos debajo del ala. Él y nadie honesto puede trabajar así y con gente así. Y él dijo, observé todo lo que pasó y ayer decidí renunciar. No era algo que como muchos pintaron, venía de antes y por una cosa antojadiza, de soberbia. Sino que simplemente dijo yo no con la mediocridad, ni con las mafias que ensucian esto que es del alma. Y que un argentino viniera a darnos tal lección de dignidad y humildad a mí prácticamente me humanizó (traté de no hacerlo, pero fue imposible). El trabajo es una parte de la vida, que tus aspiraciones como trabajador no tergiversen tus valores como persona.

Gracias, por devolverle la vida y la unión a un país que vive del pasado y hacerlo vibrar soñando con una Copa del Mundo, gracias por los partidos de Eliminatoria que nos volvieron locos, por dignificar el fútbol. Y gracias por tocar la vida de esos jugadores, que yo espero hagan de sus palabras una filosofía de vida, porque hueones machistas, resulta que esos aguerridos que salen a jugar antes de ser jugadores, son personas. Aprendan.

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about way to fall in love.

Hay momentos que no te dejan volver.
Momentos en los que sin tener un espejo alguien habla de tu reflejo. Alguien bueno, excepcionalmente bueno, te dice quién eres hablando de sí. Y al no sentirte expresado, ves tu verdadero reflejo. Cuando suceda levántate y no lo mires a los ojos. Si lo haces, te vas a enamorar.

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List.

Llegué a mi departamento. Puse música y encendí un cigarro. Me lo fumé en la ventana, teniendo la ciudad y la calma, la, casi, plenitud en mis manos y en mi piel. Me lo terminé y sonreí. Lavé mis manos (odio el olor a cigarro en mis manos) Me miré en el espejo, mis ojos profundos, me detuvé en las cejas, merecen un poco más de tiempo esas cejas, son expresivas. Repasé mi rostro. Volví a detenerme, en mis labios, lucen suaves y carnosos. Lindos. Volví a mirarme y sonreí.
Cambié la música. Tomé una servilleta y un lápiz y escribí una lista. Es una lista extraña.
Es una lista de nombres. De marcas, de recuerdos, de momentos, de experiencias. De pensamientos, de suspiros, lágrimas, gritos, promesas, sonrisas, de sabores, de latidos, de fuegos, de canciones. Pero no, es una lista de veintidós (30) nombres.
Volví a sonreír.
Al dorso de la servilleta escribí esta historia. Canté casi en un grito "to say to you, till' the end of time & I will love you, baby, always". Sonreí y dije, tengo que ir a Bon Jovi, TENGO QUE.

¿Se dieron cuenta todas las veces que sonreí? Y es que, qué más le puedo pedir a la vida. Esto es perfecto. En este momento que escribo en la servilleta soy feliz. Y es un momento. Tengo veintitrés años y ahora me voy a limpiar la boca con esta servilleta.
Gracias.

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Adquisiciones

Es impensado en mi pobre vida veinteañera querer hacerme asidua visita del centro médico de la esquina de la oficina. Pero la vida ésta se está llenando de cambios y yo no siento haber cambiado. Eso me da un miedo atroz, sobretodo porque sí, ok, sólo tengo veintiún años, pero actualmente los años pasan rapidísimo y además, los siento. Siento que me estoy metiendo en un disfraz donde no quepo y me desespero. Mi mamá me decía cuando el otro día dormí con ella y vimos un documental en el once sobre unos abuelos, que sí, eso pasaba, que uno se iba haciendo viejo, pero que sentía que no había cambiado nada y que era la misma persona de siempre. Yo la escuché como de costumbre, ya no me da como para preguntarle cosas a ella, como cuando chica, pero padentromente me pregunté cuál es la persona de siempre. ¿Una niña? ¿Una chiquilla? ¿Una mujer?
Pensé en que una se queda pegada en alguna parte de la vida y aunque el cuerpo cambia, una ya no cambia, sino que se adapta a las nuevas adquisiciones de la vida. Adquirimos conocimientos, educación, pareja, amigos, compañeros de trabajo (por desgracia estos no se escojen), compañeros de colegio, liceo, preu, universidad, adquirimos hijos, trabajo y al final una historia.

Hoy me haré un exámen de sangre. El resultado me convertirá en visita asidua o relativamente esporádica, según corresponda del centro médico. Y añadiré un numerado más de adquisiciones en mi mortal paso por aquí.

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Sin esperar

Qué será?
Hoy todo es diferente.
Hoy te miro y no me canso.
Hoy hablamos y las cosas me quedan, a veces me llegan, aún cuando sean autorreferentes.
Hoy jugamos y es entretenido,es un juego que se disfruta.
Hoy pasa gente a veces por ti, y algo me pasa. No sé qué es, no lo entiendo, pero lo siento.
Hoy te digo gracias, porque mi gratitud es realmente sincera.
Hoy te agradezco cosas que antes jamás habría hecho, como lo del otro día, recuerdas?
Hoy quiero saludarte ydespedirme... todas las veces que sean necesarias, porque qué pasaría si no puedo hacerlo más???
Hoy creo que me agradaría hacer algo por ti, como conseguir algo para saciar tu hambre o despertarte cuando estás dormitando ya de cansancio.
Hoy me gustaría que pasaras haciendo la gracia, pero es que ya casi no me pescas.
Hoy tus tonteritas me divierten, me gustan.
Hoy escribo esto con tal desconcierto que las manos tiemblan, y la canción se repite diciendo 'right here waiting'...
But you always find a way
To keep me right here waiting
You always find the words to say to keep me right here waiting
And if I chose to walk away would you be right here waiting
Searching for the things to say to keep me right here waiting ...
Hoy lo escribo y sigo escribiendo, porque eres tanta inspiración, tanta leyenda, y misterio que aquí sigo esperando y escribiendo...

Y esto es lo que sé hacer.
No hay una sola persona que me haya leído y odié esto. Al contrario, siempre he recibido buenas opiniones, excepto de gente envidiosa, como lo hacen con todo el mundo que es bueno en algo.
Sí, esto es lo que sé hacer. Esto es lo que me gusta y lo que más amo en esta vida.
Tal vez no sepa ciertas funciones del Excel, ni ocupar el SPSS, ni contestar el teléfono como la gente, ni ser lo que el mundo quiere que sea, pero esto es lo que sé. Esto es lo que me gusta, las letras son mis amigas. Y los números, eso te lo dejo a ti.

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La Feña ♥