Mujercita.


Highway

(si puede leer esto escuchando de fondo Everytime o siempre de La Ley, sería nice, gracias)

Hay un sentimiento que me tiene invadida la cabeza, el alma, el todo. Me redefinió: me quiero ir. Lejos y donde nadie me conozca. Donde las monedas que se acepten sean dólares o euros, donde haya máquinas para sacar pepsis en todas las calles y en todas las carreteras cada mil kilómetros. Donde pueda tener un auto ordinario, viejo, roñoso, chirriador y no me tachen de punga, donde pueda pescar ese mismo auto, tirar mi maleta con ropa interior y una camisa cuadrille larga, y conducir y conducir en una carretera inhóspita, conducir y conducir sin que se me acabe el camino, llevar de copiloto el sol y un rato everytime de La Ley, sí, de La Ley. No huevee ya, esa canción me da ganas de manejar. Tengo ganas de irme a la chucha y es en serio. Quiero tener mis playeras gringas con mensajes gringos que amo, quiero haber tenido una fiesta de graduación donde haber perdido mi virginidad, quiero haber sido loser, porrista, mariscal de campo, quiero haber tenido lockers donde encontrarme con mensajitos y haber tenido las fotos de JT o Roberto. Quiero haber ido al menos a un concierto de JT, quiero haber conocido en un carrete el Madison Square, quiero tomarme un café en una noche de hielo con un homeless y contarle que me salí de este hoyo porque hasta vivir como él lo encontraba más pulento, tener amigos negros, bailar en la calle y no parecer loca, haber tenido clases de ballet y una casa gigante sin rejas. Halloweens, navidades con nieve, superbowls, día de acción de gracias, poder manejar a los dieciséis, tener una tienda Channel en mi ciudad. Quisiera haber podido, y ahora quiero hacerlo, quiero irme. Odio este hemisferio, odio el tercer mundo. Odio estar aburrida de las mismas calles, de las mismas luces, de los mismos pasos que da la gente, de la misma gente estoy aburrida. De la tele, las noticias.
No quiero una bicicleta de navidad, quiero mi libertad y un pasaje que me mande a cualquier país donde el inglés sea la lengua madre, y pueda comprar helados con un dólar cuando pasé el carrito y su musiquita de los helados. Quiero irme y esta idea me está matando, esta idea que amo está como un pájaro picoteándome a cada momento, sueño, pienso, trato de caminar sin pensar en que me quiero ir, pero es más fuerte. Es aún más fuerte que mi endeble fortaleza, es más fuerte que el amor por ciertas personas, por mi familia, es más fuerte que todo lo que he sido hasta hoy. Lo único que podría extrañar sería la Suite 806. Pero cada vez que lo hiciera, recordaría que ahí, fumándome un pucho se gestó esta idea que ahora se ha devorado la mitad de mi ser, y quiere hacer de mi vida, la respuesta de quién soy yo.

(y ahora póngale play a Sexed Up de Robbie Williams, fin de esta transmisión)

Etiquetas: , ,

wanna rock your life, honey.

Tan correcto, tan bien hablado. Tan compuestito, tan bien comportadito. Educadito.
O quizá un caballero. No sé, no sé por qué me quedo siempre con todas las cosas que quiero decirle. Me falta decirle mucho.
¿Por qué cuándo uno quiere hablar cosas en serio, le baja toda la inmadurez? Y no sólo la inmadurez, las inseguridades, los conflictos internos… esos que son cualquier cosa, miedos, debilidades, esos que nos hacen humanos. A mí casi siempre me acompañan cuando él es la mejor compañía.
No es que se me vaya a las pailas mi parada en la vida, es que es él. No es un misterio, no es entregado. Creo que hasta parece no interesado, hasta que se acerca y me ve. Y habla y después se acerca más.
No lo quiero así, pero sus pensamientos son más diversos que los míos ahora escribiendo. No lo quiero así, disperso y casual y aunque suene obsesiva, manipuladora, hasta perra, lo quiero en mis manos. No para embelesarlo de mí, sino para desenfocarlo, desorientarlo y desestabilizarlo… quiero dejarlo flotando. Si no lo logro, al menos sé que me costará olvidar esa noche.
Esa noche que no pensamos, y luego sí.

Le hizo falta un cigarro a estas líneas.

Etiquetas: , ,

Bloc de notas

A tan poco de tanto me siento austera y caprichosa. No quiero usar más el Word porque me arrebata de oficinismos, me sienta mejor el bloc de notas y sus extensiones de te equis té y mi carpeta con forma de bloc de periodista, titulada te equis té. Es que ese te equis té, si sí, me acuerdo, pero no lo anoté así, tenía nombre de diario de vida, Escolástica, Florentina, Logan (me gusta ese nombre de ese mutante). Me daba la impresión de estar escribiendo en el papel, porque tenía esos cochinos espirales mentales y la fuente más fea y carente de estilo de todas, ni siquiera había una curva en sus formas. Tenía uno igual en la vida real de marca colon, con los sucios espirales de alambre, y sus hojas casi de roneo con cuadritos de cinco mm. Y le rayaba una hoja y escribía garabatos. Y me parecía a ratos tener algo brillante que garabatear, pero no: eran simplemente mis ganas perversas de echarme en cara que yo fui buena en eso alguna vez. Cuando no era linda, ni tenía curvas que embelesan a algunos y una serie de mitos en torno a mi persona que me perturban. Cuando arrastraba de un cordón de mi zapatilla izquierda mi flamante virginidad.

Etiquetas: , ,


La Feña ♥