Mujercita.


A escala.

Cuando en la mañana del terremoto me dispuse a barrer los vidrios esparcidos en la cocina del departamento, los miré antes de juntarlos y cuando amontonados, rompí en llanto.
Faltó que por esas cosas de voluntad del alcantarillado se reventara una cañería y me inundara el medio metro que hay entre el refri y la mesa.

Al menos a mí me lo solucionó un escobillón y aspiradora que por fortuna sí tenía.

Etiquetas: , ,

miss no es sólo señorita.

He aprendido a extrañar sin mesura este último tiempo. Y me ha resultado dulcísimo.
Uno sabe siempre que puede extrañar, es algo entrañable, pero hasta dónde, hasta cuándo, hasta qué. Yo he extrañado hasta el primer mundo, he extrañado hasta el aliento y hasta más allá de Plutón. He extrañado hasta durmiendo, soñando además. He extrañado hasta cuando se han puesto frente a mí, con miradas estrechas y terminantes. He extrañado cuando me han besado, inclusive. He extrañado hasta cuando es tanto que mis ideas se pierden en el tiempo, en los sucesos cotidianos, en los momentos que no esperaba, hasta cuando en los momentos en que no esperaba comenzar a extrañar. He extrañado hasta teniendo nada. Y ha sido hermoso.
Siendo amante de las letras, engañando las bases de datos y los números que someten mi fidelidad de esposa maltratada, no he descubierto las palabras para decirte querido blog, lo que se extraña con entrañas, con tripas y corazón; con sangre y con fuego la pasión que siento por juntarlas a todas, a todas las letras, a todos los caracteres, a todas las palabras, por hilarlas y tejer abrigos que cuenten de abrazos, y bufandas que derramen olores, y gorros que entibiando noches viertan en los demás la sensación que buscan. Te he extrañado con envidia, con mentiras, con verdades. Te he extrañado desde lejos, en mi sofá mirando la ventana llena de brillos y destellos nocturnos. Te he extrañado como una madre a un hijo. Y a él lo extraño como si hubiera existido.

Etiquetas: ,

sin daños a terceros

Nunca.
No, nunca.
Siempre quise ser una chica buena, lo que todos esperaban de mi. Darle las satisfacciones y el orgullo que querían tener. Pero nunca fuí capaz, doctor, de controlar lo qué realmente soy, ¿ese es mi problema?

No exactamente, la mayoría de las personas somos así, no podemos reprimirnos, eso es peor. Pero, mejor cuentame, a qué te referías con eso de controlar lo qué realmente eres, ¿qué eres realmente? ¿quién eres realmente?

(...)
Esto es todo lo que soy. Lo que ve, señor.

Veo a una niña de rostro dulce, ojos expresivos y de cabello rizado. Que habla como si tuviera cerca de treinta años, ¿eso es lo que eres?

No, señor.

Entonces, dime qué eres.

(...)
... no estoy segura, señor.
Pero si quiere mi respuesta de este momento, creo que no soy más que un fantasma que sigue vagando sin sentido, alimentandose de recuerdos, de recuerdos de mi... vestigios de quién fuí y que ya no puedo volver a ser, señor. La inercia se ha apoderado de mi vida, mis sueños se han vuelto liquidos y cada día que pasa se disuelven y escurren tomando forma de lagrimas, empapan páginas de textos del preu y de documentos de mi trabajo, humedecen mis pantalones y poleras, han dibujado formas en mi escritorio y almohada, para cuando despierto están secos, muertos y se han esfumado.
Mis deseos se han quemado todos por desbordarlos con mi pasión e impulsividad. Y sus cenizas son molestas como las del cigarro, ya sabe, no fumo y eso me irrita. Provoca ese ardor en mi nariz, sin mencionar cómo duele con la maldita primavera, es así como sucede con esas cenizas. Muchas veces duelen y me pregunto por qué nadie da oportunidades.
Está bien dar, no miles pero las suficientes para demostrar cambios.
Doctor, hoy solo soy humo. Siento que no soy nada.

No lo creo, preciosa, si dices que esto eres ahora, ¿qué fuiste antes?

Talento y satisfacción. Pasión y éxito. Alegría y placer. Era una mujer apasionada y decidida a escribir su propia historia, aunque tuviera que con el tiempo borrar aquellas comas y puntos apartes. Creía en este don, doctor, y creía que esta cosa que me obligaba a hacer día a día una línea diferente me llevaría a algo grande, lejos pero grande. Próspero. Era una mujer enamorada, hasta que descubrí los dolores de eso, pero siempre me dí y dí a los demás también la oportunidad de empezar otra historia y volver amar. Era una chica con los objetivos claros porque sabía lo que quería de mi, sabía los propósitos que iba a cumplir en estudios y trabajo, doctor, pero mireme aqui, totalmente perdida.

Hablas que fuiste una mujer, y hoy te disminuyes a una niña. Sigues siendo la mujer, ya no se puede volver atrás. Dime, Fernanda, qué escritor es tu preferido???

Yo, señor.

(Sonríe) Hablame de alguna persona de tu pasado que haya marcado especialmente tu vida. Puede ser de tu pasado reciente o tu pasado lejano, puede ser algún amor, alguien que haya dejado una huella particular en ti.

...recuerdo... doctor, recuerdo ... aquella primera vez que irracional, guiada por mi cólera, tomé un cuchillo, mire mi muñeca y cómo fluía normal la sangre por aquellas horribles venas protuberantes y verdes. Lloraba, no era yo. Miré decidida el filo de la navaja y toqué la muñeca con él. Frío. Y corté.
Mientras manaba una pequeña gota de sangre, tiré el cuchillo y pensaba que no podía ser así. Que la vida no terminaría así. Tan patética e infimamente.
Tiempo después, conocí a una persona. Ya no estaba así de desquiciada, había superado de alguna manera ese vicio zopenco.
Su nombre es Marcelo, señor. Hablaré de él.
Marcelo es el primo de una de mis culpas actuales, de uno de mis errores (si es que no, EL GRAN ERROR). Lo conocí por él. En una fiesta tuvimos el primer acercamiento, yo lo odiaba, me caía pésimo. Pero en esa fiesta una madrugada de 14 de febrero me enamoré.
Me enamoré.
Besé a un desconocido con un sentimiento golpeando mi pecho febril.
Amé a un desconocido con mi corazón enloquecido de ganas de escaparse.
Pasó el tiempo y tuvo que partir, nos tuvimos que separar.
Dos años, tiempo suficiente para convertirme, señor. Para tomar la forma de mujer.
Sabes cuánto pensaba en él? Sabes cómo lo imaginé a él en mis labios cuando hubo otro besandolos??? No. Sólo yo puedo saber eso. Él me trae de recuerdo a esa chica ingenua y feliz que en algún momento fuí. Él fue el primer hombre a quién yo realmente amé, en toda la extension de la palabra, por quién descubrí lo que es amar a alguien y querer fundirte y entregarle todo cuanto tienes. Entregarte por completo. Él es lejos el personaje más importante que ha tocado mi vida.
Sabe qué es lo peor? Él sigue con vida. Respira por las calles de Santiago. A veces muy cerca de mi. No le voy a mentir, doctor. Hubo personas que lograron hacer guardar en un frasquito ese tormentoso amor que le conservo. Preferí resguardarlo de todo así, quise protegerlo, porque quería volver a estar con él.Lo amé, lo amo y le dije que probablemente lo amaré toda la vida, pero es... tarde. Tarde.
Tarde?
Él ya no me ama. Qué ganas de huir, de no verle ni la sombra, de pensar que esto fue un sueño o una pesadilla, que nunca apareció, que nunca ha existido. Sabe lo que es querer a una persona y no poder tenerlo ni siquiera cerca???
Estamos cambiando el tema, preciosa, te parece si lo detenemos, podemos seguir...
(Interrumpiendo) ... es tarde. Ya es tarde...

Etiquetas: , , ,


La Feña ♥